Draco dormiens nunquam titillandus

Curiosidades sobre:¿Cómo se conocieron Veron y Petunia?




Vernon y Petunia Dursley son los tíos de Harry Potter. Vernon es un hombre grande y fortachón con bigote y un cuello muy corto, que trabaja como director de una compañía que fábrica taladros. Petunia es una mujer rubia y delgada con un largo cuello, a la que le encanta cotillear. Los dos desprecian todo lo que sea fuera de lo corriente. Vernon y Petunia se hicieron cargo de Harry cuando se quedó huérfano, pero le tratan muy mal.
Vernon empieza a notar que están pasando cosas extrañas el día antes de que Harry llame a su puerta. Ve un gato leyendo un mapa y se da cuenta de que hay gente vestida de un modo un tanto extraño que habla en voz baja sobre los Potter y su hijo, Harry. También oye que le llaman muggle. Vernon sospecha que la hermana de Petunia tiene algo que ver con toda esta actividad fuera de lo ordinario. A la mañana siguiente, Petunia abre la puerta para sacar las botellas de leche y se encuentra un bebé, Harry, en el umbral.
Vernon y Petunia se hacen cargo de Harry a regañadientes, y le dicen que sus padres murieron en un accidente de coche. Le visten con ropa vieja de Dudley demasiado grande para él, le obligan a hacer las tareas de la casa y debe dormir en el hueco de la escalera. Dudley recibe todos los cuidados y atenciones, y a Harry le ignoran y le desprecian.
Vernon y Petunia normalmente culpan a Harry de las cosas raras que ocurren a su alrededor. Siempre que pasa algo inexplicable –como cuando le volvió a crecer el pelo a Harry en una noche después de un terrible corte de pelo, o cuando apareció en el tejado de la cocina del colegio tras haber sido perseguido por unos gamberros– le encierran en el hueco de la escalera como castigo, y a veces hasta le dejan sin comer
Los tíos de Harry se conocieron en el trabajo. Petunia Evans, que siempre se había sentido amargada por el hecho de que sus padres parecían valorar más a su hermana bruja que a ella, dejó Cokeworth para siempre para estudiar mecanografía en Londres. Esto la ayudó a encontrar un trabajo en una oficina, donde conoció a Vernon Dursley, que no tenía nada de mágico pero que era extremadamente obstinado y materialista. Grande y de cuello corto, este ejecutivo junior le pareció a la joven Petunia el arquetipo de la virilidad. Él, no solo correspondió a sus atenciones, sino que era deliciosamente normal. Tenía un coche perfectamente normal, y quería hacer cosas completamente ordinarias y después de haber salido con él en algunas aburridas citas, en las que habló principalmente sobre sí mismo y sus previsibles ideas sobre el mundo, Petunia empezó a soñar con el momento en el que le pondría un anillo en el dedo.
Cuando, en el momento oportuno, Vernon Dursley le pidió de rodillas en el salón de su madre que se casara con él, Petunia aceptó enseguida. La única nube en su azul horizonte era el miedo de lo que su prometido pensaría de su hermana, que estaba entonces estudiando el último curso en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Vernon era capaz de despreciar a cualquiera que llevara zapatos marrones con traje negro, ¿qué pensaría de una chica que pasaba la mayor parte del tiempo vestida con una túnica y practicando magia? Petunia no quería ni pensarlo.
Ella le confesó la verdad durante una cita bañada en lágrimas dentro del oscuro coche de Vernon, delante del bar en el que Vernon había comprado algo para picar después del cine. Vernon, tal como se lo esperaba Petunia, se llevó una buena sorpresa, pero, sin embargo, le contestó solemnemente que no le reprocharía el hecho de tener una hermana tan rara, y Petunia se echó sobre él con una gratitud tan violenta que a él se le cayó al suelo la salchicha que se estaba comiendo.




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