Después de graduarse en Hogwarts, Minerva volvió a la mansión para disfrutar de un último verano con su familia antes de mudarse a Londres, donde le habían ofrecido un puesto en el Ministerio de Magia (Departamento de Aplicación de la Ley Mágica). Estos meses fueron los más difíciles de toda su vida, puesto que fue entonces cuando, con solo dieciocho años, demostró ser hija de su madre al enamorarse perdidamente de un chico muggle. Fue el primer y único momento en la vida de Minerva McGonagall en que se puede decir que perdió la cabeza. Dougal McGregor era un muchacho guapo, inteligente y gracioso, e hijo de un granjero de la localidad. Aunque no tan bella como Isobel, Minerva era inteligente e ingeniosa. Dougal y Minerva compartían el mismo sentido del humor, se peleaban mucho y sospechaban que el otro tenía aún mucho por descubrir. Dougal no tardó mucho en arrodillarse en un campo para pedirle a Minerva que se casara con él, y Minerva aceptó Al regresar a casa, y aunque quería decirles a sus padres que se había prometido, no pudo hacerlo. No pegó ojo en toda la noche pensando en su futuro. Dougal no sabía lo que ella realmente era, de la misma forma que su padre no había sabido lo que Isobel era antes de casarse. Minerva había tenido la oportunidad de ver de cerca el tipo de matrimonio que tendría si se casaba con Dougal. Significaría el fin de todas sus ambiciones, una varita guardada bajo llave e hijos entrenados para mentir, quizás incluso a su propio padre. No se engañó a sí misma creyendo que Dougal McGregor la acompañaría a Londres para que ella pudiera ir a trabajar al Ministerio todos los días. Él esperaba con ilusión el momento de heredar la granja de su padre.
A la mañana siguiente temprano, Minerva se escabulló de la casa de sus padres y fue a decirle a Dougal que había cambiado de idea, y que no se casaría con él. Dado que si rompía el Estatuto Internacional del Secreto perdería su trabajo en el Ministerio, a causa del cual le iba a dejar, no podía darle una razón válida para explicarle por qué había cambiado de opinión. Le dejó devastado, y se marchó a Londres tres días más tarde.
Carrera en el Ministerio
Como sus sentimientos hacia el Ministerio de Magia estaban influidos por la crisis emocional que acababa de pasar, Minerva McGonagall no disfrutó mucho de su nueva casa ni de su lugar de trabajo. Algunos de sus compañeros tenían sentimientos muy fuertes contra los muggle, lo que, dada la buena relación que tenía con su padre muggle, y su amor por Dougal McGregor, a ella le parecía terrible. Aunque era una empleada muy eficaz y con mucho talento, y además se llevaba muy bien con su jefe, Elphinstone Urquart, que era mucho mayor que ella, Minerva no era feliz en Londres y echaba de menos Escocia. Finalmente, tras dos años en el Ministerio, le ofrecieron un ascenso muy prestigioso pero ella lo rechazó. Mandó una lechuza a Hogwarts para solicitar un puesto de profesora. La lechuza volvió en unas horas, le ofrecían un puesto en el departamento de Transfiguración, su Jefe de Departamento sería Albus Dumbledore.
Amistad con Albus Dumbledore
El colegio recibió a Minerva McGonagall con alegría. Minerva se volcó en el trabajo, demostrando que era una profesora estricta pero inspiradora. Guardaba las cartas de Dougal McGregor dentro de una caja bajo su cama, y se decía a sí misma que era mejor que tener su varita guardada. Sin embargo, oír de los labios de Isobel, que no sabía nada, que Dougal se había casado con la hija de otro granjero fue un golpe bastante duro.
Albus Dumbledore encontró a Minerva sollozando en su clase aquella tarde y ella se lo confesó todo. Albus Dumbledore le ofreció consuelo y sabiduría, le contó a Minerva un poco de su propia historia familiar que ella desconocía. Las confesiones que se hicieron aquella noche dos personas extremadamente reservadas y prudentes formarían la base de una larga amistad y estima.
El colegio recibió a Minerva McGonagall con alegría. Minerva se volcó en el trabajo, demostrando que era una profesora estricta pero inspiradora. Guardaba las cartas de Dougal McGregor dentro de una caja bajo su cama, y se decía a sí misma que era mejor que tener su varita guardada. Sin embargo, oír de los labios de Isobel, que no sabía nada, que Dougal se había casado con la hija de otro granjero fue un golpe bastante duro.
Albus Dumbledore encontró a Minerva sollozando en su clase aquella tarde y ella se lo confesó todo. Albus Dumbledore le ofreció consuelo y sabiduría, le contó a Minerva un poco de su propia historia familiar que ella desconocía. Las confesiones que se hicieron aquella noche dos personas extremadamente reservadas y prudentes formarían la base de una larga amistad y estima.

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